152. Un Mikado para Lengua

Descripción de la experiencia

El juego está basado en el Mikado con algunas variaciones ya que también usamos unas tarjetas creadas por nosotros mismos de diferentes ámbitos o temáticas. Esto nos permite trabajar vocabulario con el alumnado de los cursos iniciales de primaria (aunque lo podemos adaptar a las necesidades del alumnado del resto de ciclos).

Parte del material a utilizar se puede hacer en casa o en el aula con los alumnos aunque también podemos usar un Mikado multicolor y adaptar las tarjetas que usaremos a los colores que tienen los palos de éste.

¿Cómo hacer nuestro Mikado?

Si queremos hacer nuestro propio Mikado necesitamos palos tipo barbacoa de entre 15 y 25 cm de largo. También podemos comprar palos redondos de manualidades de unos 3mm de diámetro o incluso podemos comprarlos ya tintados (aunque tienen más diámetro y debemos adaptar los colores de las tarjetas a los colores de los palos).

Si compramos los palos sin pintar podemos usar rotuladores para pintarlos. Podemos hacerlo nosotros o que los pinten ellos mismos con cuidado (podemos pintarlos enteros o solo una parte o incluso envolverlos en cinta adhesiva o con etiquetas). Luego podemos darles una capa de laca o barniz para evitar que destiñan cuando los tengan en las manos.

¿Cómo hacer nuestras tarjetas?

El tamaño elegido para las tarjetas es de unos 88 mm de largo por unos 63 mm de ancho (tamaño estándar por si se quieren meter en fundas aunque también se pueden plastificar). En ellas hay un punto de cada uno de los colores elegidos (en nuestro caso 6) con un enunciado o temática de la que deberemos tener nociones de vocabulario.

¿Cómo se juega?

Se mezclan las cartas y se colocan boca abajo de manera que no podemos observar las categorías (también podemos meterlas en una caja del mismo modo que las cartas del Trivial ya que cuando se ha usado una carta debemos ponerla al final del montón para poderla utilizar más adelante).

Se cogen todos los palos de Mikado con una mano y se dejan caer en la mesa o el suelo sin volverlos a tocar. El primer jugador elige qué palo quiere coger sin mover el resto (si mueve uno o varios palos perderá su turno). Si lo logra, coge la primera carta del montón, leyendo la categoría del mismo color que el palo y diciendo una palabra relacionada con esta. Si el resto de los jugadores considera que es correcto se queda el palo y devuelve la carta debajo del montón. Si es incorrecta debe dejar otra vez el palo en el montón y pasa el turno al siguiente jugador y la carta se devuelve debajo del montón.

Hay que decir que en cada una de las cartas y de forma aleatoria uno de los colores tiene como consigna escoge categoría con lo que pueden elegir de esa misma carta el color y categoría que más les guste o les resulte más fácil.

El juego finaliza cuando se han acabado los palos. Gana aquel que tiene más palos de Mikado al final de la partida.

En nuestro caso hemos utilizado inicialmente las tarjetas para trabajar el refuerzo del vocabulario adquirido previo y su recuperación, la conciencia fonológica y el refuerzo y aprendizaje de las letras del abecedario así como su posición dentro de la palabra (al inicio de la palabra dentro de ella o al final).

Más adelante se han ido ampliando las tarjetas a utilizar con otras temáticas más generales (deportes, cuentos, instrumentos musicales…) o relacionadas con los aprendizajes del área de conocimiento del medio natural y social (partes del cuerpo, partes de las plantas, profesiones…).

Objetivos conseguidos
  • Aprender nuevo vocabulario gracias a la interacción con el resto de jugadores.
  • Recuperar información relacionada con las temáticas presentadas en el aula.
  • Fomentar la coordinación de movimientos.
Consejos y/o recomendaciones

Antes de empezar a jugar realizar una presentación del juego y observar si todo el alumnado tiene el vocabulario necesario en relación a las temáticas y consignas que presenta el juego para que todos puedan participar.

Si no es así, podemos utilizar las siguientes variantes para adaptarlo lo máximo posible a las características del alumnado.

Variantes

  • En un inicio y para aquellos niños que tienen más dificultades podemos dejar las cartas boca arriba pudiendo decidir el palo según el color de la categoría de la carta que les resulte más fácil.
  • Podemos ir introduciendo y quitando tarjetas según el vocabulario que queramos trabajar y las temáticas que estemos presentando en el aula, sirviéndonos como soporte de refuerzo y aprendizaje.
  • Si el juego se hace muy largo podemos finalizarlo cuando uno de los jugadores consiga un palo de cada color.

Para cursos superiores:

  • Los diferentes colores pueden hacer referencia a temáticas relacionadas con un ámbito o área concreta. Ejemplo: verde, conocimiento del medio natural; azul, conocimiento del medio social; rojo, lengua castellana; amarillo, lengua catalana; lila, lengua inglesa; naranja, música.
  • Al igual que en el Trivial las tarjetas pueden contener preguntas con la respuesta en la parte trasera.
  • En las tarjetas podemos añadir otras condiciones que no sean la de escoger categoría como por ejemplo perder turno, competición contra otro jugador, perder un punto, ganar un punto, etc.

Lo he utilizado en grupos de entre 4 y 5 alumnos durante un trimestre. Más adelante pueden utilizar el juego en parejas o tríos cuando finalizan tareas y actividades o durante el juego libre.

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